Y es que una vida entera es demasiado tiempo, por eso comprendo que quieras marchar. Y de veras aprecio que me tranquilices y que ya no me prometas más un "para siempre", que era una verdad indiscutible cuando me lo decías con esa voz firme que fuiste perdiendo, pero que si me lo dijeras ahora estarías mintiendo y eres la única persona en el mundo que me hace llorar cuando miente. Pero eso es algo que nunca sabrás.
Ahora te abrazas a mí con fuerza, te abrazas tal como la vida se abrasa: primero como quien no quiere la cosa, después con curiosidad y cuando se desgastan las carnes y los brazos sindicalizan sus fuerzas; amenazando una huelga indefinida, con suma desesperación. Intuyo que en algún punto te empezaste a sentir muy cansada y es irremediable, que por el mismo hecho de que todo sigue igual, es que ya nada es lo mismo. Que lo que era gracioso en su momento ahora resulta profundamente molesto, y me ocultabas que sabías que sólo era cuestión de tiempo. Y yo te oculto que sé que sabes. Que estás muy cansada y el alma se te quiere escapar en cada suspiro. Y. Te cansaste de retenerla, de perseguir con las manos aquellas bocanadas de existencia que huyen raudas tras tus bostezos. De articular palabras que me enamoren, que me encadenen, que me unan a ti. Prefieres darte por vencida antes que te restriegue en la cara cómo los firmes pechos que te conocí ahora reposan en tus costillas como bolsas medio llenas, medio vacías.
Y ni siquiera sospechaste que tras todo este tiempo juntos, te guardo el secreto más profundo que alguna vez he concebido: que no me une a ti ni tu plática ligera pero inteligente, ni tu cuerpo que no ha hecho más que perder una guerra imaginaria que le declaraste al tiempo. Que estaría contigo aunque te encuentres acabada y muda, que estaría contigo siempre que quisieses tú estar conmigo, siempre que abra mis abatidos ojos por la mañana y no te hayas ido para siempre. Que estaría contigo siempre y cuando no me hubieras dejado esta madrugada. Como solo tú sabes dejar las cosas; tajantemente; sin grandes parafernalias y sin ni siquiera despedirte, pero siempre haciendo notorio que efectivamente estuviste.
Y me rehúso a ir tras de ti, no por orgullo sino en señal de protesta. Protesta al tiempo por ser tan acotado, y es que una vida entera es demasiado poco cuando se trata de nosotros.
Es intrigante y apasionado. Se nota un leve cambio en el estilo, en comparación con los anteriores. Saludos.
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