No había ningún cuerpo penando las calles escarchadas por la lluvia o el granizo, la neblina era nuestro camuflaje perfecto y el sonido no se propagaba más allá de diez pasos de su origen. Eran las once con cincuenta y nueve minutos, cincuenta y dos segundos; los preparativos estaban listos para ejecutar el plan a las doce, cincuenta y ocho segundos y ahora sólo falta uno, todo calculado por Ismael con precisión milimétrica. Me da la señal, aprieto con fuerza mis dientes para dejar de temblar, es el frío, me digo, y el frío es psicológico. De pronto, luces devoradoras, amalgamación de voces incomprensibles perdidas en la estática infernal de megáfonos y la sirena y antes de poder reaccionar, mi rostro violentado contra el suelo húmedo y ahora tibio por el líquido espeso que manaba de mis labios, sabor metálico y sordo, la vista deslumbrada no se acostumbra al patrón del asfalto, las formas confusas sin límites claros, me quise parar, pero el corazón ya ni aceleraba, como si antes de poder pensar siquiera en defenderme, mi cuerpo cobarde hubiese capitulado, pactado una rendición secreta con los verdes. De pronto el vacío sepulcral de las calles, la deliberada obsesión de Ismael por la pulcritud en la praxis, por la ausencia absoluta de testigos, nos juega en contra. Nada de seres vivos, de terceros involucrados, de huellas dactilares, de observadores de Derechos Humanos, de garantía posible de nuestra supervivencia, nada que coacte los límites del castigo punitivo, la crueldad infinita del que actúa en nombre de la Ley, del Orden Social.
Mientras a mi me subían a empujones al Retén móvil ví cómo Ismael subía tranquila, voluntariamente, al asiento del copiloto. "Quién chucha eres?" le pregunto furioso, y él, sin dignarse siquiera a darse vuelta y mirarme a través de la rejilla gris metálica que me obliga a imaginar la mueca que debe estarle imprimiendo a su cara, me responde pausadamente, como quién responde a ¿qué tal el clima? o ¿qué fecha es hoy?, con voz banal y monocorde: "Al parecer soy, al igual que tú, sólo una ficción del observador".
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